Por méritos propios, este sitio está considerado como
uno de los grandes restaurantes de la capital. Desde su apertura en 1956, sus señas de identidad siempre han sido un ambiente elegante y selecto, rodeado de diversas obras de arte auténticas, y con un servicio impecable.
En cuanto a su cocina, su rasgos distintivos son el uso de
productos de temporada y su extensa carta de vinos. El prestigioso chef
Hilario Arbelaitz, acompañado del experimentado
José Machado como jefe de cocina, son los responsables del sabor inconfundible de los platos de este restaurante.
La capacidad del local es para 60 personas y dispone de un salón privado con capacidad para hasta 28 comensales.